Guía completa

Qué hace la sonda y por qué falla

La sonda lambda va enroscada en el escape y mide el oxígeno que queda en los gases. Con ese dato la centralita decide, muchas veces por segundo, si añade o quita gasolina. Cuando la sonda envejece no se rompe de golpe: se vuelve lenta, su señal pierde amplitud y la centralita empieza a corregir tarde. El resultado puede ser un poco más de consumo, un ralentí menos fino o, en el peor caso, un catalizador que se resiente.

Hay dos enemigos claros. Uno es la contaminación: un motor que quema algo de aceite o un refrigerante que entra en la combustión dejan depósitos sobre el elemento sensor. El otro es el calor y el frío repetidos. Un coche que hace en Alcobendas recorridos de diez minutos, arranca en frío en invierno y vuelve a enfriarse en el garaje somete a la sonda a ciclos térmicos constantes.

Lo que mira la diagnosis

Leer el código solo dice dónde ha saltado la alarma. Para saber qué pasa hay que ver la señal en directo:

  1. Con el motor caliente al ralentí, la sonda delantera de banda estrecha debe oscilar con rapidez. Si se queda plana o tarda, está cansada.
  2. Las correcciones de mezcla muestran cuánto está compensando la centralita. Si añade mucha gasolina en todo momento, se sospecha de una toma de aire antes que de la sonda.
  3. El circuito del calefactor se comprueba por separado. Muchos códigos son de calefactor, y a veces el fallo está en el fusible o en el conector.
  4. La sonda trasera se compara con la delantera para valorar el catalizador.

Lo que se confunde con una sonda rota

Un manguito de admisión rajado, una junta de colector que deja entrar aire o una fuga en el escape antes de la sonda falsean la lectura. La sonda informa bien de lo que ve, pero lo que ve no es real. Cambiarla en esos casos no arregla nada.

Tampoco es raro que el conector, situado bajo el coche, acumule humedad y suciedad. En invierno, con la sal que se esparce hacia Colmenar y la sierra, los conectores sufren más. Se limpian, se revisan los pines y a veces el problema se acaba ahí.

Cambiarla bien

Una sonda que lleva años en el escape suele estar agarrotada. Se afloja con el escape templado y con la herramienta adecuada para no dañar la rosca. La nueva se monta con el par que indica el fabricante y antigripante en la rosca, sin manchar el elemento sensor. Después hay que circular un rato para que el coche complete sus autodiagnósticos.

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