Guía completa
El golpe que casi todo el mundo ha dado alguna vez
Rozar el bordillo del garaje o de un aparcamiento estrecho es de los daños más comunes que vemos, y también uno de los que más se repite en coches de empresa que se mueven a diario por polígonos y parkings de oficina. No afecta a la seguridad, pero sí al aspecto: una llanta rayada se nota, sobre todo si el coche está a punto de cambiar de manos o de volver a la operadora de renting.
Repararla suele compensar frente a una llanta nueva, sobre todo en diseños de marca.
Cuatro técnicas según el tipo de daño
Pulido y pintado es lo más habitual: se lija la zona afectada, se aplica masilla si hay una pequeña deformación, y se pinta con esmalte específico para llanta. El resultado queda igual que de fábrica a simple vista.
Enderezado entra en juego cuando un bache fuerte ha doblado el borde. Se aplica presión controlada hasta devolver la geometría original. Solo funciona en deformaciones leves o medias, y siempre que la llanta no tenga grietas.
Rediamantado es para llantas con zonas de aluminio pulido a espejo. Ese acabado se consigue mecanizando con cuchilla de diamante; pintarlo por encima no funciona y se nota enseguida.
Soldadura con argón se reserva para grietas o picaduras en el rebaje donde apoya el neumático. Si el daño es pequeño y localizado, la soldadura resuelve el problema; si es más severo, recomendamos sustituir por seguridad.
Llantas premium: cuidado especial
Las llantas de alto rendimiento y los acabados diamantados de Audi RS, BMW M o AMG requieren una atención distinta a una llanta de aluminio estándar. Si tu coche lleva este tipo de llanta, lo tenemos en cuenta al presupuestar y aplicamos la técnica adecuada — algunas de estas llantas son de montaje único y no admiten errores.
Cuándo no reparamos por seguridad
Hay casos en los que recomendamos sustituir en lugar de reparar: cuando aparece una grieta estructural clara, tras un golpe muy severo que pueda haber afectado a la integridad de la llanta, o cuando ya acumula varias soldaduras previas de dudosa calidad. La llanta soporta el peso del coche y absorbe el esfuerzo de frenadas y curvas — no es una pieza donde tenga sentido ahorrar.
Si vas a vender el coche o a devolverlo a la operadora de renting, una revisión de las cuatro llantas antes de la entrega suele salir a cuenta: unas llantas cuidadas pesan en la valoración final tanto como cualquier otro detalle de la carrocería.