Guía completa

Equilibrado y alineación, dos cosas que se confunden a menudo

El equilibrado consiste en repartir el peso del conjunto rueda-neumático para que gire de forma uniforme y sin vibrar. Se mide el desbalance de cada rueda y se calcula dónde y cuánto peso hay que añadir. La alineación (o geometría) es otra cosa: orienta las ruedas para que apunten correctamente y el coche circule recto sin desgastar el neumático de forma desigual.

Cuándo hay que hacerlo

Después de montar neumáticos nuevos es obligatorio, y forma parte del montaje. Tras un golpe fuerte contra un bordillo o un bache también conviene revisarlo, porque un contrapeso puede haberse desplazado o caído sin que se note a simple vista. Y cuando aparece vibración en el volante a una velocidad muy concreta —típicamente a velocidad de autovía— es el síntoma más reconocible de desbalance.

Cuándo NO es el equilibrado

Si tras equilibrar la vibración sigue ahí, el problema está en otro sitio. Puede ser una deformación interna del neumático, que solo se aprecia con luz oblicua rasante sobre la banda de rodadura. Puede ser un golpe oculto en la llanta, que impide un equilibrado correcto por mucho que se intente. Puede venir de la geometría desalineada, que además genera un desgaste irregular que retroalimenta la vibración. O puede ser un disco de freno alabeado, que solo vibra al frenar, o un palier con holgura, que vibra sobre todo al acelerar fuerte. Diagnosticamos por descarte antes de proponer nada adicional.

Tipos de contrapesos

Los adhesivos se colocan por dentro de la llanta y son invisibles desde fuera, así que son la opción habitual en llantas modernas. Los de presión se fijan por el borde exterior, son visibles y solo valen en llantas con un diseño de borde compatible; a cambio son menos discretos. En llantas premium —de gama M, RS o AMG, por ejemplo— usamos siempre adhesivos: los de presión pueden marcar el borde y no queda bien.