Guía completa
Antes de nada, una pregunta: ¿cuándo falla?
La forma en que aparece el problema dice mucho. Si el coche cuesta arrancar solo después de varios días parado en el garaje y luego va bien, la sospecha recae sobre la batería o sobre algún consumo que la vacía con el coche apagado. Si arranca sin problema pero en mitad del trayecto se enciende el testigo de batería, la cosa apunta al alternador o a su correa.
Con esa información y unas mediciones sencillas se evita lo que más se ve: cambiar la batería, que el problema vuelva al cabo de unas semanas y acabar cambiando también el alternador cuando había que haber empezado por ahí.
Por qué el atasco de la A-1 lo pone a prueba
Un alternador trabaja más cuanto más se pide a la instalación y menos vueltas da el motor. Un trayecto de mañana por la A-1 en enero reúne las dos cosas: faros encendidos, luneta y retrovisores térmicos, asientos calefactados, ventilación a tope y el motor a ralentí durante buena parte del recorrido. En verano cambia el reparto, con el ventilador del radiador y el aire acondicionado tirando de corriente con más de 35 grados en la calle.
Un alternador que empieza a flojear aguanta en carretera abierta y se queda corto justo en esas condiciones. Por eso muchos conductores lo notan primero en el atasco, con las luces que bajan de intensidad o algún aviso eléctrico que se apaga al volver a circular.
Lo que medimos
- Batería en reposo, con el coche apagado un rato, para saber si está sana.
- Caída de tensión al arrancar, que indica la capacidad que le queda.
- Tensión de carga con el motor en marcha, sin consumos y con todos los consumos encendidos.
- Estado de correa, tensor y polea, porque una correa que patina no deja girar el alternador a su ritmo.
- Cables de masa y terminales, que con la humedad y los años se oxidan y suben la resistencia.
Los valores correctos dependen de cada coche, y en los modelos con gestión inteligente de carga la tensión varía a propósito según la situación. Por eso se interpretan con los datos del fabricante y, si hace falta, con la diagnosis.
Reparar o sustituir
Cuando el fallo está en el regulador de tensión o en las escobillas, muchos alternadores admiten reparación. Si el bobinado está quemado, los rodamientos internos hacen ruido o la carcasa está dañada, lo sensato es montar uno completo de calidad equivalente a la de origen.
En coches con arranque y parada automáticos hay que respetar la referencia exacta del fabricante y, después del cambio, registrar la batería en la centralita cuando el modelo lo exige. Si se omite ese paso, el sistema puede cargar mal y acortar la vida de la batería nueva.