Guía completa

La asistencia que más se usa, y la que menos se piensa

Los sensores de aparcamiento, conocidos como PDC, son de las asistencias que más se usan en el día a día: aparcamientos estrechos, garajes con poco margen, marcha atrás en zonas de mucho tráfico. Cuando funcionan bien, casi ni se piensa en ellos; es lo que evita el pequeño golpe que termina convertido en una reparación de chapa.

Cuando uno o varios sensores fallan, el coche empieza a pitar sin motivo o deja de avisar cuando debería, y esa tranquilidad desaparece de golpe.

Cuatro formas típicas de fallo

Un pitido continuo al meter marcha atrás suele significar que un sensor detecta un obstáculo inexistente, algo que puede deberse a una avería interna o a un conector con humedad. Un pitido constante circulando hacia delante apunta a un sensor delantero, en los coches que también los llevan activos a baja velocidad. La ausencia total de aviso, aunque haya obstáculos, es más seria porque implica riesgo real de golpe, y suele ser el módulo o varios sensores a la vez. Y el pitido inconsistente, que a veces funciona y a veces no, casi siempre delata un conector con humedad más que un sensor averiado de verdad.

Cuando el motivo es la chapa de otro taller

Uno de los casos más habituales que vemos: un coche que tuvo un golpe leve, se reparó la chapa y la pintura en otro sitio, y al recogerlo los sensores ya no funcionan. Las causas suelen ser tres: los sensores se movieron al desmontar el paragolpes y quedaron con un ángulo distinto al original (van orientados con una inclinación concreta, y torcidos dejan de detectar bien), quedó pintura sobre el cono ultrasónico bloqueando las ondas, o el propio sensor se dañó durante el proceso.

Según el caso, la solución va desde un simple ajuste de posición hasta una limpieza del cono, o la sustitución completa si el sensor ha quedado dañado.

Antes de sustituir, comprobar con multímetro

No cambiamos un sensor a la primera. Comprobamos la resistencia del propio sensor, que debería estar en torno a 1-2 kΩ según el modelo, la continuidad del cableado hasta el módulo, y el estado del conector.

Qué sensor montamos

Montamos el sensor original del fabricante o uno de calidad equivalente a la de origen. Evitamos el genérico de baja calidad: su frecuencia ultrasónica no coincide del todo con la que espera el módulo, y termina dando errores intermitentes que vuelven en pocas semanas.