Guía completa

Un motor de gasolina con un sistema añadido encima

Un coche GLP o GNC no deja de ser, en la mayoría de los casos, un motor de gasolina de serie al que se le ha añadido un sistema de gas en paralelo. El motor sigue necesitando su mantenimiento habitual —aceite, filtros, bujías— y a eso se suma el mantenimiento propio del sistema de gas: filtro específico, inyectores propios, válvula reductora y una revisión periódica de fugas que no tiene equivalente en un coche solo de gasolina.

Lo que revisamos y por qué

El filtro de fase líquida en GLP, o el filtro de gas en GNC, se satura con el tiempo y da tirones si no se cambia en el intervalo que marca el fabricante del kit, normalmente entre 30.000 y 50.000 km. Los inyectores de gas tienen su propia calibración, distinta de la de gasolina, y se ajustan con el software específico de cada marca instalada — BRC, Landi Renzo, Lovato u OMVL son las que más vemos. Y en cada revisión pasamos detector de fugas por todo el circuito: es lo primero que comprobamos, antes de tocar cualquier otra pieza.

Por qué la revisión no es un capricho

El sistema avisa en pantalla cuando le toca revisión, y conviene atenderlo por dos motivos. El de seguridad, evidente. Y el de la etiqueta ECO: se mantiene mientras la instalación esté homologada y el coche pase la ITV correctamente, pero si el sistema falla o da emisiones excesivas, la inspección puede retirarla. Para quien trabaja o se mueve habitualmente hacia zonas con restricciones de tráfico, esa etiqueta puede suponer una diferencia real en el día a día, y perderla por no hacer una revisión de 80-150 € sale caro por partida doble.

Si tu coche lleva GLP o GNC y no recuerdas la última revisión del sistema de gas, llama al 665 24 51 43 y te decimos si toca.