Guía completa
Cada caja, su problema típico
| Tipo de caja | Lo que más suele dar guerra |
|---|---|
| Manual | Sincronizadores, rodamientos, mando de cambio y cables |
| Automática con convertidor | Aceite degradado, golpes al cambiar, convertidor |
| Doble embrague | Tirones al arrancar, adaptaciones, mecatrónica |
| Variador continuo | Patinaje, ruido, aceite fuera de especificación |
Conocer el tipo de caja ayuda a orientar la revisión desde el primer minuto. Con la matrícula lo confirmamos.
El atasco, otra vez
Las cajas automáticas y de doble embrague sufren especialmente en el tráfico de avanza y para. En una caja de doble embrague, cada arranque en retención hace patinar un poco el embrague para que el coche salga suave. Repetido decenas de veces cada mañana en la A-1, el calor se acumula y el aceite trabaja más. En los automáticos con convertidor, el calor es también el gran enemigo del aceite.
Por eso, si tu coche hace sobre todo ciudad y atascos, merece la pena seguir el intervalo más exigente del plan del fabricante, o incluso adelantar el cambio de aceite si los síntomas lo piden.
Antes de pensar en lo peor
Muchos conductores llegan con miedo a una caja rota y resulta ser otra cosa:
- Un soporte de motor o de caja vencido hace que los cambios se noten bruscos.
- El cable o la varilla del mando en las manuales, con holgura o sin engrasar.
- El embrague, que no desacopla del todo y hace que las marchas rasquen.
- La batería baja en automáticas, que provoca avisos y fallos de la unidad de control.
- Una adaptación perdida tras desconectar la batería.
Se descartan primero estas causas. Si después de eso la avería es interna, se valora con el especialista.
Cómo cuidar la caja en el día a día
Algunos gestos reducen el desgaste sin esfuerzo:
- En las manuales, no apoyar la mano en la palanca mientras se conduce: el peso empuja las horquillas contra los sincronizadores.
- Pisar el embrague hasta el fondo antes de cambiar y no forzar la marcha si no entra a la primera.
- En las automáticas, detener el coche por completo antes de pasar de D a R o al revés, también en las maniobras de garaje.
- En atascos largos con caja de doble embrague, dejar algo de distancia y avanzar menos veces, en lugar de ir arrancando cada metro.
- No remolcar un coche automático sin consultar el manual: algunas cajas se dañan si las ruedas motrices giran con el motor parado.
Si el coche va a menudo cargado o arrastra remolque, el aceite de la caja trabaja más caliente. En ese caso conviene seguir los intervalos de uso severo del fabricante.
Cambio de aceite bien hecho
En las cajas automáticas el nivel se comprueba a una temperatura concreta y con el procedimiento que marca el fabricante; hacerlo a ojo deja el nivel mal. En muchas cajas se cambia también el filtro, y después se hace la adaptación con diagnosis para que la unidad de control aprenda de nuevo los puntos de cambio. Solo se usa el aceite de la especificación de esa caja.